Elogio de la dificultad
Una
vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte, es una
eternidad de aburrición. Nuestro problema no recae sobre el hecho en que
nosotros mismos no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino que
no sabemos la forma de desear las cosas “Deseamos mal”; como por ejemplo no
deseamos que nuestra sociedad sea realizable y necesariamente seamos gente
ardua para trabajar y hacer efectivas nuestras posibilidades, en vez de ello,
deseamos un mundo de satisfacción.
El estudio de la vida social
y de la vida personal nos enseña cuán próximos se encuentran una de otro la
idealización y el terror. Nuestro saber es el mapa de la realidad y toda línea
que se separe de él sólo puede ser imaginaria o algo peor: voluntariamente
torcida por inconfesables intereses. En medio del pesimismo de nuestra época
surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga
con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de
las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y
protecciones.
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