domingo, 23 de marzo de 2014

Elogio de la dificultad

Una vida sin riesgos, sin lucha, sin búsqueda de superación y sin muerte, es una eternidad de aburrición. Nuestro problema no recae sobre el hecho en que nosotros mismos no seamos capaces de conquistar lo que nos proponemos, sino que no sabemos la forma de desear las cosas “Deseamos mal”; como por ejemplo no deseamos que nuestra sociedad sea realizable y necesariamente seamos gente ardua para trabajar y hacer efectivas nuestras posibilidades, en vez de ello, deseamos un mundo de satisfacción.

El estudio de la vida social y de la vida personal nos enseña cuán próximos se encuentran una de otro la idealización y el terror. Nuestro saber es el mapa de la realidad y toda línea que se separe de él sólo puede ser imaginaria o algo peor: voluntariamente torcida por inconfesables intereses. En medio del pesimismo de nuestra época surge la lucha de los proletarios que ya saben que un trabajo insensato no se paga con nada, ni con automóviles ni con televisores; surge la rebelión magnífica de las mujeres que no aceptan una situación de inferioridad a cambio de halagos y protecciones.

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